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El dolor del río Nanay

El río Nanay soporta el embate de decenas de dragas que destruyen sus entrañas y ahora afronta la amenaza de dos concesiones mineras que afectarían el acceso al agua a más de 500 mil personas en Iquitos.

El Observatorio de Minería Ilegal (OMI) alertó que el Instituto Geológico, Minero y Metalúrgico (Ingemmet) ha admitido a trámite dos solicitudes de concesión minera en la cuenca del río Nanay, pese a que el Decreto Supremo 022-2024-EM suspende el otorgamiento de petitorios mineros en esta zona hasta noviembre de 2026, así lo publicó el portal SPDA Actualidad Ambiental. ¿Por qué suenan las alarmas? ¿Por qué es importante esto?

Las actividades ilegales en el Nanay tienen varios años ganados, de darse luz verde a estas concesiones no solo agudizaría el daño a más de 500 mil personas que están asentadas en comunidades nativas como Atalaya, Diamante Azul y San Juan de Ungurahual, entre otras y comunidades campesinas como El Salvador, Nuevo Loreto, Pisco y San Antonio. Todas dependen de una u otra forma del río.

No solo las y los ciudadanos de estas comunidades seguirían siendo afectados, también las 38 especies de mamíferos, 353 especies de aves, 43 especies de anfibios, 111 especies de mariposas y 76 especies de frutas nativas que viven en la cuenca media y alta del Nanay, según el Instituto de Investigaciones de la Amazonía Peruana.

Los petitorios mineros mencionados llevan por nombres «Achuny» (solicitado por Leslie Lizelt Gutiérrez Latorre, natural de Madre de Dios) y «Jaguar Dorado» (pedido por Edwin Whilmer Bastidas Quispe, natural de Lima). Estas solicitudes ingresaron al sistema en noviembre de 2025, cuando era titular del Ingemmet Luis Humberto Chirif.

Nanay es una palabra quechua que significa dolor o pesar. Aunque el origen del nombre del río es andino, este no nace en los deshielos, sino en donde se unen las quebradas Agua Negra y Agua Blanca. Se dice que es un río de «aguas negras» por la intensa descomposición de materia orgánica que hay en nuestra selva. El Nanay es de tierras bajas, su curso serpentea y va lento; avanza por el norte y oeste de Iquitos —siendo la principal fuente de agua potable para toda la ciudad— y es un importante afluente del gigantesco río Amazonas. El Nanay tiene una longitud de 529 km, su ancho bordea los 545 m y sirve como límite natural para varias comunidades que lo enmarcan.

Nanay es una palabra quechua que significa dolor o pesar (Imagen: Ojo Público)

Sufre Nanay, sufre

En octubre de 2023, imágenes satelitales publicadas por Monitoring of the Andean Amazon Project (MAAP) dieron a notar la presencia de 210 infraestructuras mineras en la zona donde está ubicado el Nanay. Las autoridades que persiguen a los mineros ilegales acudieron al sitio, pudieron destruir algunas dragas «abandonadas», pero no pudieron detener a nadie. Cuando llegaron los malhechores ya no estaban. ¿Alguien les alertó a los delincuentes de la presencia fiscal? Es probable, los pobladores han denunciado que han sido víctimas de constantes amenazas.

Hay que tener en cuenta que las dragas son embarcaciones que los criminales emplean para remover el suelo del río, escarbando sin control el fondo de los cauces en su insaciable búsqueda de oro.

Las dragas son embarcaciones que los criminales emplean para remover el suelo del río (Imagen: Fiscalía Ambiental)

La defensa del Nanay

Para José Manuyama, coordinador del Comité de Defensa del Agua de Iquitos, «es un intento de sabotear al Estado para legalizar o facilitar a extracción ilegal del oro, darle un respaldo legal, aprovechar las debilidades del Estado para seguir con una actividad que ya se viene realizando en el Nanay».

Los ojos de Manuyama ven con dudas el actuar de funcionarios que ignoran, de alguna manera, al DS 022-2024-EM, mencionado al inicio de este informe, y la Ordenanza Regional N° 006-2003-CR/RL, que excluye a la zona de actividades mineras. «Vaya uno a saber la razón, aunque uno pueda sospechar, qué hace que a las autoridades no les importe la propia normativa del sector», nos dijo.

«Habiendo obstáculos administrativo-jurídicos, que buenamente se han puesto para proteger al Nanay, estos no han servido que para que algún funcionario acepte dos concesiones», remarcó el coordinador.

José Manuyama, coordinador del Comité de Defensa del Agua de Iquitos (Imagen: Facebook)

Llama poderosamente la atención que ninguno de los trabajadores del Ingemmet o del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre – SERFOR (que también dio una opinión favorable) se haya tomado la molestia de revisar los antecedentes de las personas que realizaron los petitorios de concesión en el Nanay.

Por ejemplo, Edwin Wilmer Bastidas Quispe —con una básica búsqueda en la web—, quien aparece registrado en documentos oficiales también como Edwing Whilmer Bastidas Quispe, “es un ciudadano peruano vinculado principalmente a la actividad y gestión de petitorios mineros en el Perú”. Él realizó el pedido de Jaguar Dorado.

Nuestra búsqueda también nos arrojó algunos datos interesantes:

Aparece como titular del pedido de concesión minera denominada «COBRECON 21» (código 01-03722-25). Esta solicitud abarca una extensión de 1000 hectáreas y se encuentra en el distrito de El Cenepa, provincia de Condorcanqui, en la región de Amazonas. El trámite oficial fue presentado el 31 de octubre de 2025.

Asimismo, Bastidas sale en registros estatales como co-titular, junto a la empresa Amazone Verde S.A.C., del petitorio minero «BENJAMIN 6868 1». Respecto a este caso, el Consejo de Minería del Ministerio de Energía y Minas (MINEM) emitió la Resolución Administrativa N.° 121-2023-MINEM/CM declarando infundado un recurso de revisión interpuesto por los titulares contra una dirección técnica previa.

En enero de 2025, Edwing Bastidas Quispe aparecía en el registro de mineros informales en la región de Amazonas.

En 2023 le declararon infundado un recurso de revisión sobre un petitorio, acá puedes leer la resolución.

Se puede decir el señor Bastidas Quispe es un apasionado y entusiasta en lo que respecta a petitorios mineros en diferentes puntos del Perú. Acá un par más:

En Ayabaca, Piura y otro en Pataz, La Libertad

No es malo ni ilegal querer trabajar, pero todo indicaría que, en estos casos, debe haber algún sentido de conservación ambiental, un interés por conocer las necesidades de una población para saber sobre qué y dónde pedir concesiones. Si quizá la exigencia de estos temas no se presenta como una prioridad, el Estado, a través del gobierno y sus funcionarios, debería hacerlo notar, debe regularlo.

En enero de 2025, Edwing Bastidas aparecía en el Reinfo – Amazonas (Imagen: Captura Scribd)

Pero volviendo a los petitorios de concesiones que han sido admitidos, se han presentado un par de oposiciones: el 29 de mayo para Jaguar Dorado y el 2 de junio para Achuny. Aún no ha habido respuesta de parte de las autoridades.

Karina Garay, abogada ambientalista y vocera del Observatorio de Minería Ilegal, ha formulado, a título personal y como abogada, un par de solicitudes oponiéndose a cada una de estas concesiones. Ella ha pedido que se anule el procedimiento sobre la base de la vulneración de la norma. «Por normativa, ninguna autoridad puede otorgar concesiones mineras en la cuenca del río Nanay», señaló al ser consultada la abogada y vocera.

«Sabemos que estos intereses no vienen solos, siempre están articulados. Podría indicar que no es solamente una persona, sino todo un tejido que no le importa destruir la Amazonía», añadió José Manuyama para nosotros.

Concesión minera Achuny (Imagen: Movimiento Ecologista del Perú)

El Nanay es considerada una cuenca megadiversa y extremadamente frágil, ACÁ podrás leer y sentirte como si estuvieras navegando en sus aguas.

“La cuenca del Nanay es particular porque probablemente es la única que podría calificar como igapó en la Amazonía peruana… es extremadamente frágil y vulnerable a cualquier alteración. Es por eso también el peor escenario posible para operaciones auríferas que remuevan sedimentos del cauce del río, liberando substancias tóxicas de los sedimentos, además de añadir mercurio por el amalgamado del oro”.

Es necesario comprender que el igapó es todo un ecosistema de bosque amazónico, inundado estacionalmente por ríos de aguas negras y transparentes. Sí, como la cuenca del Nanay.

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