Mano Alzada
Cultura, Feminismos

Siomara España: «Si la literatura tiene que servir para algo, que sea para mostrar el horror también»

Mano Alzada tuvo la oportunidad de entrevistar a Siomara España, poeta ecuatoriana que visitó el Perú para la 30° Feria Internacional del Libro trayendo su último poemario «Cuerpo presente», publicado por la editorial peruana Madrépora, dentro de su sección La Purita Carne.

***

Tú has publicado este libro antes en otra editorial.

Sí.

Y luego lo publicas con Rocío Fuentes en La Purita Carne. Nos gustaría saber la distancia del tiempo de esas dos publicaciones y también la distancia editorial que puede haber entre ellas. Si tú trabajas también en la edición, si ves, si comentas, si dices esto me gusta, esto no me gusta.

En primer lugar, gracias por la entrevista, Verónica. Esta es la tercera edición de Cuerpo Presente. La primera edición se publica en España, en la editorial Valparaíso, de Granada, en 2023. Con este libro, que para mí era un libro muy complejo, un libro que trabajé durante seis años por el tema, por lo tremendo que es hablar de temas de femicidio y transfemicidios en mi país y en toda Latinoamérica. Ya sabes, es una constante y es un tema muy complejo. Yo lo envié esta editorial, como lo envié a otra editorial también, pensando que es un tema, digamos, escabroso. Esta editorial lo publicó y luego, con esta publicación, hicimos un recorrido por Estados Unidos, lo presentamos en diferentes ciudades: Houston, Nueva York, Miami, etc.

Ha tenido un buen recorrido. Estoy hablando de 2023, 2024, luego el libro siguió andando, en 2025 se publica en Ecuador y ahora la edición de La Purita Carne aquí en Lima. ¿Sabes qué? En la primera publicación yo prácticamente di armado el proyecto, listo, como me interesaba que fuese, que era a partir de notas de prensa, de estas notas de la crónica roja casi siempre, a partir de eso, que abriese el poema como una especie de epígrafe, la nota de prensa, y luego ya fuera el texto poético per se.

Esa fue la primera publicación, la portada la hizo una amiga muy querida, artista visual cubana, Sirenaica Moreira, quien me dio la portada de este libro y se publicó con todas estas ideas que yo tenía. En la segunda edición, que ya se publica en Ecuador, el libro toma otra dimensión a partir de una editorial independiente, que decidió que el libro tenía que hacerse de manera artesanal, con una solapa como si fuese periódico, para que diera la idea de que cubre la noticia. Este editor también pensó que quería llegar a otro público lector, ya no necesariamente eran las noticias, sino un código QR que llevaba directamente a esa idea. Inclusive hice unas intervenciones con flores naturales que luego morían, para darle toda una significación al libro. Entonces, tiene esa otra visión en cuanto a su estructura externa, etc.

Y en esta otra edición, cuando ya empezamos a hablar con Rocío para publicar en Madrépora, con esta línea de La Purita Carne, ella lo que me mostró fue, cuando empezamos a hablar de la portada, de los textos, de su distribución dentro del libro: primero, que guardara su línea editorial; y segundo, unas imágenes fotográficas de compañeras en marchas dentro del escenario real de las luchas feministas en las que estamos inmersas. Entonces, la fotografía me parecía muy decidora, los colores guardaban una línea, no solamente con mi poesía, con lo que yo quiero mostrar, sino también con lo que es el espíritu propio de la editorial. Fuimos escogiendo de manera conjunta estas imágenes, luego el diseño del título, letras, portadas, eso ya quedó a decisión total de Rocío, que me parece que, además, tiene un gran criterio, no solamente porque lo maneja desde una línea que ya tiene instituida, sino también porque decidió mover hacia otros territorios lo visual, por ejemplo, los números de los textos poéticos ya van con más potencia, con más fuerza, y, además, la visión individual de cada editor, eso me parece interesante, ningún cuerpo se parece y ninguno de estos libros de Cuerpo Presente tampoco se parece. Todos son distintos y creo que esto juega con la dinámica de la propia escritura, lo que se quiere decir cuando se habla de cuerpos que ya no están con nosotros.

El título del libro, Cuerpo Presente es de esa idea, porque también hay cuerpos desaparecidos. Yo pensé en la muerte, por ejemplo, cuando vas a reconocer el cadáver de una persona en un cuerpo presente, la encontraron. ¿Pensaste en eso para el título o cuál fue la idea que tenías?

Sí, el título del libro guarda relación con esa idea de la misa solemne, del momento del rigor mortis donde el cuerpo está ahí, yace, se vela y es motivo de la depuración de las emociones, de los sentimientos. Estamos ante un cuerpo que está ahí inerte, un cuerpo dañado, vejado, maltratado. Pero también pensaba en cómo estos cuerpos dejan una huella, un rastro, una matriz, algo que te dice: “aquí estoy”. Pero también eran mujeres que salen de sus cuerpos y se ven desde arriba y ven ese cuerpo presente. ¿Cómo exponer ese cuerpo? Porque creo que hay que nombrar. Una de las grandes desgracias de la humanidad es que no quiere nombrar, quiere ocultar. Y hay que mostrar el cuerpo, hay que señalarlo, hay que nombrarlo, hay que decirlo, porque ese es el cuerpo doliente del que hay que hablar y el que hay que reclamar, porque el Estado ha cerrado sus ojos. Porque el mundo muchas veces da la espalda a esto que tenemos ahí. Esa era la idea, el cuerpo presente, aquí estoy. Me hago presente, aquí estoy y soy un cuerpo que necesita verse.

Dijiste que te demoró seis años en terminar el proceso y yo siento también que los poemas, cada vez que abres un poema es muy distinto al otro, lo que no suele pasar, en poesía es como una idea central que se va desarrollando en la misma línea, pero estos son distintos, es como entrar a una noticia distinta. Eso me sorprendió bastante de estos poemas y entiendo entonces el proceso de seis años para escribirlo. Me gustaría que me cuentes un poco cómo surge cada poema, por qué demora tanto, yo imagino por qué, pero para que el público lo sepa. ¿Y por qué es tan difícil escribir sobre esto?

Mira, creo que este proceso empezó desde… Había yo regresado de España, donde estuve haciendo mi doctorado, y ya en España veía que tampoco es un espacio donde no sucede. Yo ya veía todos estos asesinatos, estas mujeres que mueren a manos de casi siempre sus parejas. Y cuando llegué a Ecuador empecé a tener la idea de escribir sobre esto y empecé a recortar las crónicas rojas y hacer un gran archivo de recortes de periódicos de mi país. Pero sucede que empecé a escribirlo, empecé a trabajar como crónicas al principio y dije, bueno, esto tiene que nombrarse, tiene que decirse, tiene que hacerse de repente un libro de crónicas. Estuve algún tiempo con ello, con la idea de la crónica, luego pensé inclusive en relatos, pero la escritura siempre busca su propio pulso y no me sentía cómoda con esas formas de escrituras.

Y luego de eso también entiendes que no es un proceso solamente de tomar la noticia y a partir de eso hilar un relato, un cuento, un poema, sino que hay que investigar mucho. Entonces yo empecé a investigar, porque el proceso de creación, hoy por hoy más conciencia tenemos de la investigación que entraña detrás. Entonces empecé a investigar mucho, empecé a meterme en archivos judiciales, en documentos que conseguía por medio de terceras personas, amigos, abogados, qué sé yo. También tuve algunas entrevistas con familiares de las víctimas, los cuales obviamente no están ahí por razones lógicas que no aparecen, pero ya cuando decidí que esto fuera poesía, porque era el lugar natural tal vez en mi forma de escritura, ya el mismo hecho de empezar a poetizar estas noticias era terriblemente desolador y devastador. O sea, no quiero pensarme yo como una víctima y que está sufriendo, pero es imposible no adherirse a ese dolor de madres, de hermanas, de hijas, que desaparecen y que no encuentras explicación. Continuar ese proceso de escritura era muy difícil.

Era muy difícil en mi soledad encontrarme conmigo para poder seguir escribiendo y lo dejaba por tiempos largos hasta que luego tenía que volver, porque era una necesidad también. Era una necesidad imperiosa en mí continuar y cerrar este libro. Entonces, cuando me di cuenta, habían pasado seis años desde ese proceso. Y, finalmente, también es complejo encontrar la voz con la que digas esto, porque cómo tomas distancia y hablas en primera, segunda o tercera persona en los textos poéticos. Es muy complejo esto. Y entonces, la manera de encontrar esa posibilidad fue hablar desde la primera persona, de cómo darles voz a estas mujeres cuyas voces les fueron cercenadas totalmente.

Arrebatadas.

Arrebatadas, así es.

Es extraño que la poesía se junte con el feminicidio. Seguramente ya te lo habrán dicho varias veces. ¿Cómo hacer para que eso suceda? Para que no se convierta en algo que vaya a ser tan doloroso. Evidentemente es un acto político, pero para que no sea, como decía en el prólogo, para que no se convierta en eso, solamente en eso, sino que mantenga lo que le da vida a la poesía, que es la sensibilidad, la emoción, el sentimiento, más allá de lo político más duro, más plano tal vez.

Yo creo que decía Mercedes Roffé justamente eso en la contraportada de este libro. Decía que, bueno, primero que es un continuo de otros libros, y ya hablaba del libro de Balam Rodrigo, del Libro Latinoamericano de los Muertos, que también es otro tipo de muerte, la migración, el tránsito entre las fronteras. Para mí era muy peligroso también escribir sobre estos temas. De hecho, han sucedido algunas cosas después de estas escrituras, porque hay gente que no quiere ser señalada como un femicida. Son casos que están todavía en la justicia, y hay gente que ha huido, y por ahí ya tuvo algún tipo de amenaza inclusive. Entonces, el tema por ahí también es muy delicado.

Pero también la propia escritura, cómo escribir esto sin que eso sea una revictimización de la víctima, hasta qué punto tienes también derecho a intervenir sobre esos cuerpos idos, hasta qué punto tú acoges eso y con qué sensibilidad, como bien dices, tú lo acoges. Para mí era también como parte de una forma de estar. Yo escribo poesía desde hace muchos años, y también creo que la poesía puede ser un arma valiosísima, si la trabajas bien y si la trabajas con honestidad, y también si la tomas como un espacio para decir lo que, como he dicho en muchas ocasiones, se calla, inclusive desde el Estado, que son los primeros que tienen que proteger las vidas de sus ciudadanas.

Y, de alguna manera, lo que pensé es que era también mi contribución. Ahora, cómo hacerlo, era lo complejo, cómo poner en mi propia voz esto. Yo creo que ahí el cuidado también ha sido hablar de la belleza de lo terrible. La poesía sí que tiene que seguir trabajando la belleza del lenguaje, pero cómo hablar de belleza sobre estos cuerpos que ya no están, sobre estos nombres, sobre estas herramientas cortopunzantes o herramientas de muerte. Cómo ahondar en esa herida sin que eso sea un panfleto también. Desde ahí creo que se ha sumado toda esta idea de tantos años de trabajar y de cuidar cada palabra, cada nombre, cada objeto, cada noticia que se toma. No son todos los nombres los que están.

Inclusive para este libro, en algún momento pensé en incorporar nuevas voces, pero dije: “tal vez no es necesario ya”. Yo creo que las voces que están son las voces que llegaron en su momento y las que se quedaron dentro de este libro y son las que van a permanecer y con esas se sumarán otras voces a partir del tiempo y del recorrido que tenga la obra o no. Porque al final habrá otras voces que lo digan, habrá otras formas de decirlo.

Me parece un trabajo muy bello. Pensé que, si se puede trabajar con familias de víctimas, con tu libro, me parece complementario al trabajo desde lo legal o judicial o policial. Trabajar desde la poesía puede curar un poco las heridas que deja la muerte de un familiar, de una mamá, de una hija, de una hermana.

Sabes que hay un poema donde hablo precisamente ahora de esto. El poema se llama Martillo. Conocí a la madre y a la hija antes de que sucediera. Parientes de una amiga muy cercana mía, de una comadre mía. Era su sobrina. Y luego me quedaron resonando en la cabeza los sueños que tenía la mamá. Y lo que le decía a la hija. La hija le decía duerme a su madre. Tú sabes lo que es perder una hija y luego no poder dormir porque… Perdóname, me pongo muy sensible. Son temas muy fuertes y yo creo que hay que nombrarlos, hay que decirlos. Creo que, si la literatura tiene que servir para algo, tiene que servir para mostrar el horror también.

Pienso en Paul Celan, con las distancias del caso. Hablar sobre Auschwitz que es terrible, pero también hablar sobre el siglo XXI. Un espacio donde se supone que tenemos derecho, donde ya la barbaría está distante. Pero la barbarie sigue, la barbarie está ahí alrededor nuestro. ¿Y cómo evitamos esto? No lo sé. Pero tal vez cada uno puede contribuir. De repente tú ves el periodismo como un acompañamiento. Tal vez mi forma de decirlo es con un texto poético. Pero creo que habrá muchas otras formas de hacerlo. Tal vez esta sea una forma dura, pero necesaria. Creo que no sé si esta sea la última edición de este libro. Por ahí me han dicho de algunos otros lados para publicarlo también. Pero mientras pueda seguirse nombrando y pueda seguirse diciendo, creo que todavía tenemos un poquito de esperanza en el corazón. Yo creo que sí debe publicarse en todos nuestros países latinoamericanos, la verdad, que vivimos eso como una pandemia.

Para terminar, cuéntame cómo te sientes acá en Perú. Si ya has venido antes. ¿Cómo acompañas tus libros? ¿Y cuáles son tus futuros proyectos?

Perú es lindo, ya tengo familia limeña. Mi hija está casada con un limeño. He venido desde hace mucho tiempo. He estado viniendo a Lima, a la Feria del Libro. Vine hace 15 años, creo que fue la última vez. Así que, venir después de 15 años, imagínate. Es una enorme alegría, la verdad, volver y además encontrarme con amigos, amigas queridas y gente muy cálida siempre. Porque creo que esa es una de las cosas que tiene el arte, que tiene la literatura, que posibilita el encuentro, el abrazo. Más allá de las fronteras, no existen las fronteras. Y siempre estamos acá siendo recibidas o recibidos todos con una calidez increíble. El mismo hecho de haber publicado este libro acá me parece una cosa hermosa porque más allá del tema también están los afectos que es lo que creo que nos tiene que definir como humanidad. La Feria del Libro enorme, gigante. Muchísimos libros, todavía no he podido recorrer todo, recién llegué ayer. Y espero estar aquí y el fin de semana seguir recorriendo, viendo los libros y viendo las actividades que son geniales y que ojalá este libro y otras actividades en las que estamos nos sirva para seguirnos reencontrando. Y proyectos futuros.

Proyectos futuros. A ver, mira, después de Cuerpo presente, sentía que no iba a poder escribir nada más. Y tengo ahora un libro de Haikus como para… Busqué algo como para un poco salir. Tengo un libro de haikus que espero publicar pronto, no sé, creo que también las publicaciones ya ahora no son lo que era antes. Antes publicaba más seguido, yo creo que ahora, cuando pasan los años uno ya reposa más lo que escribe. Y bueno, ese es mi proyecto de publicación. Sigo trabajando en ensayos, yo soy ensayista también. Sigo trabajando en ensayos, la literatura de mujeres, de mujeres de mi generación. Me interesa que se mueva y por ahí van mis trabajos. Y soy docente de la Universidad de las Artes en Guayaquil. Tengo talleres de poesía dentro de mi cátedra. Entonces, por ahí van mis proyectos, siempre ligados a la literatura en todos sus vórtices.

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