Mano Alzada
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Cuatro víctimas de violencia de género al día en Cusco: radiografía de una crisis silenciada

Carmen Barrantes

Cusco, 5 de junio de 2025. Cada día, cuatro personas son víctimas de violencia sexual en Cusco. La mayoría son mujeres, incluyendo niñas y adolescentes. Entre enero y abril de este año, los Centros de Emergencia Mujer (CEM) registraron 564 casos de violencia sexual, en una región donde el silencio y la desprotección pesan más que la indignación.

Por otro lado, más de un tercio del total de víctimas de violencia tienen menos de 18 años. Esta no es solo una cifra: es una alerta urgente sobre la normalización de la violencia en uno de los territorios más emblemáticos del país. Entre enero y abril de 2025, los CEM en la región Cusco han atendido 3683 casos de violencia, de los cuales 564 fueron por violencia sexual, equivalente a cuatro víctimas de violencia sexual cada día.

Del total de víctimas de violencia, el 33.67 % de los casos —1240 víctimas— corresponde a niñas, niños y adolescentes menores de 18 años, y 84.98 % de las personas afectadas son mujeres, lo que significa que ocho de cada diez denuncias corresponden a víctimas femeninas. El tipo de violencia más reportado en Cusco es la psicológica (48.67 %), seguida por la física (35.56 %). Aunque la violencia sexual representa 15.31 %, en términos absolutos esta cifra revela una preocupante presencia de la violencia sexual en el territorio, especialmente si consideramos que la mayoría de los agresores tienen un vínculo familiar o afectivo con la víctima.

Fuente: Portal Estadístico del Programa Nacional Warmi Ñan. Casos de vilencia reportados en los CEM. Periodo Enero – Abril 2025 (preliminar)

Una agenda regional con propuestas claras

La Agenda Regional de las Mujeres Andinas y Amazónicas de la Región Cusco 2023–2030, elaborada por la Red Regional de Organizaciones de Mujeres Andinas y Amazónicas y el segmento mujer del COREMUJ, identifica que la violencia contra mujeres y niñas constituye una segunda pandemia, especialmente tras la Covid-19.

Entre las propuestas urgentes para la prevención y atención de la violencia, la Agenda recomienda:

Estas propuestas se construyen desde las voces de mujeres de las trece provincias de Cusco, en un ejercicio de participación y articulación sin precedentes. Como plantea la Agenda, la violencia de género debe abordarse con enfoque de derechos humanos, interseccionalidad, interculturalidad y buen vivir.

Llamado a la acción

Como ha señalado la Relatora Especial de la ONU, Reem Alsalem, en su informe temático de 2024: “La violencia contra mujeres y niñas es una manifestación de desigualdades estructurales profundamente arraigadas, que requiere respuestas estatales sistemáticas, con enfoque de género, niñez e interseccionalidad” (OHCHR, 2024).

En Cusco, estas respuestas deben considerar el vínculo entre género, ruralidad, edad y pertenencia cultural, lo que exige un abordaje interseccional y territorializado. Sin embargo, el sistema de protección de adultos y menores de edad se encuentra desbordado, y el presupuesto sigue siendo insuficiente para garantizar una restitución real de derechos.
Es urgente fortalecer el sistema de protección de niñas, niños y adolescentes, que ha demostrado serias falencias, tal como documenté en el artículo que publicara en este portal.

No más suicidios ni asesinatos de niñas y adolescentes por abandono del sistema de protección

En Cusco, dos niñas, que habían sido separadas de sus hogares por negligencia en el cuidado y violencia, fueron reentregadas a sus padres por el sistema de protección regional. Una terminó siendo víctima de violación y la otra de suicidio en las instalaciones estatales de cuidado/protección.

Estos casos dramáticos son síntomas de un sistema que falla en garantizar el interés superior de la niñez y que requiere una reforma urgente con enfoque de derechos humanos y protección integral.

Como abogada y activista por los derechos de las mujeres y la niñez, reafirmo que sin escucha efectiva a las víctimas, sin voluntad política sostenida y sin presupuesto, no hay restitución posible. La atención integral, el acompañamiento comunitario y la autonomía económica de las sobrevivientes deben ser el corazón de toda intervención estatal.

No podemos naturalizar que en Cusco cuatro mujeres, niñas y niños sean víctimas de violencia sexual cada día. No podemos callar ante un sistema que muchas veces responde con burocracia en lugar de justicia. La transformación requiere urgencia, articulación y firmeza. Que estos datos no sean solo cifras: que sean un grito colectivo por el derecho a una vida libre de violencia.

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