Mano Alzada
Política, Sociedad

Estudio visibiliza la violencia del encierro psiquiátrico contra mujeres neurodivergentes

Lima. El pasado 10 de enero, Acción Neurodivergente presentó públicamente los hallazgos del estudio “La violencia del encierro: Mujeres neurodivergentes frente a la institucionalización”, una investigación que documenta las vulneraciones de derechos humanos que enfrentan mujeres neurodivergentes sometidas a internamientos psiquiátricos en Lima.

Durante el evento, se expusieron los principales resultados de la investigación, desarrollada desde un enfoque cualitativo y fenomenológico, basada en los testimonios de mujeres que atravesaron procesos de institucionalización. Los relatos evidencian cómo el encierro impacta de manera profunda en la salud física, emocional y simbólica de las mujeres, generando miedo, silenciamiento, pérdida de autonomía y quiebres en la identidad personal.

La investigación revela que los dispositivos de internamiento psiquiátrico no operan como espacios de cuidado, sino como mecanismos de control y disciplinamiento que restringen derechos fundamentales como la libertad corporal, la toma de decisiones y la autodeterminación. Asimismo, se destacó que estas prácticas afectan de forma diferenciada a las mujeres neurodivergentes, profundizando desigualdades de género, discapacidad y exclusión social.

Durante la presentación, Sara Herrera, investigadora a cargo, señaló que “la institucionalización no es una respuesta terapéutica, sino una forma de violencia estructural que deja marcas profundas en la vida y la salud de las mujeres. El encierro no cura: fragmenta, debilita y despoja de dignidad”.

El espacio permitió además abrir un diálogo con el público asistente sobre los riesgos de reinstalar el internamiento como política de salud mental y la urgencia de transitar hacia modelos de atención basados en derechos humanos, cuidado comunitario y acompañamiento desde la autonomía.

Un llamado urgente por la salud y la vida de las mujeres

La presentación del estudio se realizó en un contexto marcado por el avance de discursos y propuestas que promueven el encierro como respuesta frente a la diversidad psicosocial. Frente a este escenario, Acción Neurodivergente reafirmó que la salud mental de las mujeres no puede construirse desde la coerción ni la privación de libertad, sino desde políticas públicas que garanticen dignidad, cuidado y respeto por la diversidad.

El evento cerró con un llamado urgente a autoridades, profesionales de la salud, medios de comunicación y sociedad civil a escuchar las voces de las mujeres neurodivergentes y a rechazar cualquier modelo que legitime la violencia institucional. Proteger la salud mental de las mujeres es proteger su vida, su autonomía y su derecho a existir sin miedo.

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