“Hielo en la sangre” (Claudia Sacha, 2025) nos muestra a dos hermanos reencontrándose en una clínica debido a que la madre de ambos está en coma. Pronto vamos a ver cómo estas personalidades opuestas y limítrofes van a intentar sobrevivir a sí mismas en momentos de decisiones definitivas, con las consecuencias emocionales que eso trae, pero, en el interín, iremos conociendo los procesos familiares y laborales que los han sumido en lo que actualmente son: dos desarraigados e incomprendidos que luchan por seguir adelante, a pesar de las sombras que habitan sus mentes y que no les permiten ser funcionales en un mundo que no está dispuesto a comprender ni abrazar ni dar oportunidades a aquellos que presentan serios obstáculos para continuar.
Solo son dos personajes en el tiempo que dura la obra, pero no se necesita más, pues la enfermedad mental, como un fantasma, es el un tercer personaje que se come no solo las vidas, sino también las esperanzas de quienes son habitadas por ella.
David Carrillo, como el hermano depresivo y sin ganas de vivir, que ha perdido su empleo de guía turístico y que está a un paso de perder a su familia -en el doble papel de actor y director-, construye un personaje patético con el que es difícil empatizar desde un inicio. No es fácil ver a un hombre, sobre el que se han construido ideas de fuerza y valentía, actuar continuamente como un pelele llorón. Justamente esas construcciones, luego convertidas en estereotipos, son las que no nos permiten abrir el paso a la comprensión: la enfermedad mental también está enraizada en la construcción del género y no ver esa parte impide tratar esta problemática de forma integral.
Frente a él se levanta su hermana, interpretada por Celine Aguirre, quien vive desbordada, aunque funcional por momentos, en su intento de actuar con coherencia, inteligencia y comprensión de su alrededor; mientras uno se oculta a los demás e intenta desaparecer (y de paso morir), el personaje de Celine, una científica con un alto coeficiente intelectual y a quien se ha considerado una genia desde pequeña, no puede dejar de extralimitarse en sus conversaciones e intereses, llegando al punto de la locura. Así, cree que puede revivir a su madre gracias al permafrost, su nueva obsesión.
Con una entrega total, Aguirre agarra al personaje, por el cual también es difícil sentir empatía, y lo coloca en el centro de la escena para mostrarnos su mundo de paranoias en un intento por resolver los males que la aquejan. Esa interacción con el público y nuestro consiguiente silencio muestran más de cómo la perplejidad nos gana frente a la enfermedad mental, que cualquier otro ejemplo didáctico. Nosotros estamos en el lado de la cordura y ese es un límite difícil de franquear para cualquiera que deslice sus pies por fuera.
Sacha logra construir personajes por los que no vamos a tomar partido y ajusta las cuerdas adecuadas para que eso no nos saque de la obra, sino que nos pide paciencia, porque hay más que conocer de ellos, es justamente ese tiempo que debemos tomarnos para comprender la situación, lo que muchos no estamos dispuestos a entregar, y es el tiempo que más necesita nuestra sociedad para poder volvernos a ver con humanidad.
La obra, de una puesta en escena sobria, se presenta en el Teatro Racional (Avenida Balta 170, Barranco), que reabre sus puertas con este estreno desde el jueves 17 de julio al sábado 30 de agosto, jueves, viernes y sábado a las 8:30 pm.
Ficha técnica
Elenco: Celine Aguirre y David Carrillo
Dirección: David Carrillo
Dirección adjunta: Claudia Sacha
Asistencia de dirección: Isabel Falcón
Producción: Yestoquelotro para el Teatro Racional
Duración de la obra: 80 minutos
Entradas aquí: Joinnus
