Mano Alzada conversó con Milagros Melgar a propósito de su cortometraje de animación «Cora», que fue seleccionado en el 17° Filmocorto organizado por la Filmoteca PUCP en el marco del 29° Festival de Cine de Lima.

Milagros Melgar es gestora cultural, directora y guionista, cofundadora de Rueca Asociación Cultural. Ha estudiado Guion y Cine Documental en la EICTV, Cuba. (2024). Ha escrito y dirigido el cortometraje Cora (2025), ha sido coguionista de la serie Rikchary, despierta a la aventura (2024). Ha codirigido proyectos como «Hilando Miradas, Residencia Audiovisual para Mujeres» (2023); y «Altiplánica, I Festival de Fotografía hecha por Mujeres» (2024). Ha sido programadora y docente de guion en el Festival Internacional de Animación Ajayu entre 2016 y 2023.

¿En qué te inspiraste para crear la historia de Cora?

Escuché muchas historias cercanas que me hicieron volcar las temáticas de la historia de Cora, sabía que quería abordar el tema del dolor de las niñas que vivieron un abuso y que no pudieron nombrar siquiera lo que les pasó. Pensé en la relación de madres e hijas de las zonas rurales, muchas veces limitada a los quehaceres, pensé si una niña podría contarle a su mamá y si no podría… ¿Qué sanaría su dolor? ¿Era posible sanar? Pensé en la herbolaria como metáfora para la cura. Concluí que hay dolores que quizá nunca se curan, me enfoqué entonces en el silencio triste de Cora. Es muy valiente también seguir el camino (la herbolaria) cargando ese dolor.

No todo se puede gritar, no todas lo hacen. Esta historia es para acompañar y abrazar a esas Coras que sobrevivieron en el silencio.

¿Por qué contarla en stop motion?

A nivel técnico, fue una idea atractiva por el manejo de la animación, lo tangible nos hacía pensar que iba a ser sencillo e inmediato, pero nos equivocamos, fue muy complejo. En algún momento quisimos cambiar la técnica de animación, pero aceptamos el reto de seguir con stop motion, porque empezamos a disfrutar de esa tangibilidad y a resolver muchas de las escenas que requerían mayor minuciosidad y detalle, no solo utilizando la cartulina, sino otros materiales como tela, plastilina, napa, etc.

¿Cuánto tiempo y esfuerzo tomó realizarla?

Nos tomó 4 años desde el desarrollo hasta la posproducción. Ha sido un camino largo, agotador, de mucho trabajo, paciencia y constancia. Se pudo lograr gracias a que el equipo en cada etapa siempre estuvo conformado por personas comprometidas, la mayoría de ellas aprendieron en el camino y todas empatizaron con la historia de Cora y con el mensaje.

Usas muchos planos cenitales, ¿qué es lo que le otorga a la película ese tipo de planos?

La historia relaciona a Cora con la luna o killa, que es la representación femenina en el mundo andino, por ello se desarrolla en un ciclo lunar completo, asociado con el ciclo menstrual: la menarquia de Cora. La película propone el acompañamiento en el silencio doloroso de la niña, y la luna como personaje siempre presente en sus caminatas, es en cierta forma esa compañía. Por eso la mirada cenital es de la luna que acompaña a Cora.

¿Cuáles han sido tus influencias cinéfilas, qué directorxs han nutrido tu oficio?

Me encanta el cine de autor/a, no sé cuánta influencia recibí de la enorme variedad pero mencionaré mis directoras de animación referentes: Suzie Templeton, Daria Kashcheeva, Guadalupe Sánchez, Nora Twomey, Aldana Loiseau y  Elva Arrieta.

Sobre la historia, vemos que Cora carga con altas responsabilidades (acompañar a la madre a curar enfermos, vivir con su agresor), ¿por qué las infancias, sobre todo andinas, de la selva o en condiciones menos favorecidas, tienen estos desafíos?

Creo que las herencias de saberes y oficios en las familias fueron por largos siglos un único camino a seguir y aún lo siguen siendo en muchos lugares. Es un valor de las sociedades sobre todo en saberes como la herbolaria. Las responsabilidades o trabajos compartidos en las familias, sin embargo, pueden ocultar situaciones de explotación o de abuso, no siendo estas exclusivas de un lugar.  

Es verdad que, en una sociedad machista, sin políticas públicas claras a favor de las mujeres y las infancias y además discriminatoria, ha perpetuado también por siglos el silencio de las víctimas ante los abusos intrafamiliares y se ha normalizado la violencia, la complicidad entre los abusadores y la indiferencia de la sociedad. En ese sentido, sabemos que los contextos sociales menos favorecidos en nuestro país y en Latinoamérica en general, tienen una mayor probabilidad de sufrir todo lo referido con mayor crudeza y también con mayor impunidad.

A pesar de que la relación con la madre no es la mejor, Cora tiene el apoyo de otra mujer, ¿qué quisiste plantear con el personaje de Basilia, que además habla en otra lengua?

Basilia es aimara y migrante. Este personaje modesto y muy importante empatiza con Cora, a pesar de no entender bien su idioma. Quise mostrar el valor de la empatía y la hermandad entre quechuas y aimaras. Además, trasluce la dificultad que vive una migrante. Recuerdo que Rousmery Huanca, actriz de voz de Basilia, me dijo que le había conmovido mucho su personaje, que ella también como migrante se sintió descalza, sin piso, fuera de su hogar. No se ve lo que vivió Basilia para salir de su casa, pero a pesar de ello, es la amiga que abraza, que entiende y que alivia.

En la película también muestras la importancia de la medicina tradicional para salvar vidas frente a la ausencia del Estado

La herbolaria ha sanado por siglos antes de la medicina farmacológica actual. Las dos son el resultado de trabajos investigativos, una es consecuencia de otra. Sin embargo, la ciencia en salud y toda su tecnología aún no llega a todos los espacios. La herbolaria es una práctica milenaria que persiste gracias a las mujeres que llevan aún esas herencias como memoria y patrimonio intangible de sus comunidades y que subsiste como único recurso frente a un sistema de salud deficiente. Saberes como la herbolaria y el parterismo, generalmente oficiados por mujeres, solo han sido y siguen siendo demonizados y censurados. Las políticas en salud deberían permitir que se reconozcan, se involucren y se apoyen investigaciones científicas relacionadas con la sabiduría y prácticas ancestrales.

¿Qué esperas que pase con “Cora”, cuál será su siguiente recorrido?

«Cora» inicia su etapa de distribución, estamos muy felices de que haya sido seleccionada en Filmocorto, en la categoría “Mejor Ópera Prima”, es, además, el único cortometraje animado entre los que compiten y eso nos da mucho gusto por la comunidad de cine de animación y por el logro de ser nominada en un espacio tan importante. Seguiremos compitiendo en festivales, pero el objetivo es estrenar el cortometraje en Cuyocuyo, lugar que inspiró la historia de Cora, por ser un contexto rico en herbolaria, declarado Patrimonio Cultural de la Nación como Paisaje Cultural. Luego esperamos llegar a la mayor cantidad de ciudades y comunidades rurales del Perú y Latinoamérica para dejar el mensaje de Cora:

Warmi irqikunaq rimaynin hina uyarikuchun

Dejemos que se escuche la voz de las niñas

Por último, ¿cuáles son tus planes futuros?

Tengo escritas otras historias que van tomando forma para un cortometraje llamado “¿Dónde está la poesía?” y un proyecto de largometraje en desarrollo llamado “Vidas Minúsculas”.