¿Nuestro amores son iguales a los amores heterosexuales? Algunos dirán que sí, que amor es amor, como dice un usado lema de las marchas del orgullo, y es cierto, podemos amar como cualquiera., con ilusión, con pena, con felicidad, con tristeza, con éxito, con fracaso. Tal vez la pregunta deba ser un poco diferente: ¿nos dejan amar como aman los heterosexuales? Pues no, y justamente por eso es que de ninguna forma nuestro amor va a vivirse como lo viven los heterosexuales. A ellos nadie les dirá que lo que hacen es un pecado, nadie los perseguirá por las calles insultándolos por darse un beso o estar tomados de la mano, nadie les dirá que se amen entre cuatro paredes porque «hay niños», nadie intentará cambiarlos. Nadie mutilará los afectos que nacen en su infancia, en su adolescencia, en su juventud, en su madurez o incluso cerca al fin de sus días.
Y eso es lo que les pasa en «Un lugar para los dos», escrita por Andrew Taype y dirigida por Juan Velazco. En ella, Ricardo y Miguel son una pareja que ha visto truncado su amor por las presiones que la familia de Miguel ejercieron sobre él. Ahora, «reconvertido» por alguna terapia de represión de la sexualidad, intenta hacer lo mismo con Ricardo. La obra nos lleva a los años anteriores a ese suceso, cuando eran dos estudiantes universitarios que se enamoran a escondidas. Y cómo, a pesar de que la vida de Ricardo parece irse por un hoyo, nuevamente el amor puede renacer en su interior.
En formato corto (35 minutos) y con buenas actuaciones de Luciano Perochena, Francesco Bacilio y Andrew Taype, la obra logra conmover y hacernos reflexionar sobre las dificultades que atraviesan los amores lgtbiq+ en el Perú (y seguramente en el mundo). Un aspecto a resaltar es el intento de conjugar la religión, a pesar de que gran parte del mensaje de esta institución se ha construido sobre la base del rechazo a las disidencias sexuales, en las vidas homosexuales, a través del personaje de Fernando, quien quiere vivir su sexualidad y su espiritualidad de la mano sin negarse nada por ello. En tiempos como los que corren, hablar de homosexualidad y religión, y atreverse a amar y exigir derechos, implica riesgos que pocos quieren tomar, por eso esta es una obra valiente y necesaria.
«Un lugar para los dos» se presenta los viernes y sábados 6, 7, 13 y 14 de marzo en el Teatro del Juego (Jr. Risso 390, 2° piso – Lince) y las entradas las pueden adquirir en el link de la bio del instagram de @agendadiversa
