La Universidad Nacional Mayor de San Marcos tiene Escuela de Cine
Vivimos tiempos rudos e intolerantes, donde el saber humanista y artístico es mal visto y combatido. Desde la “eficiencia neoliberal” se le cataloga como poco productivo y redituable, mientras el macartismo represivo lo acusa de peligroso y pernicioso para las conciencias, buscando censurarlo. La llamada “batalla cultural”, promovida por las ultraderechas en todo el mundo contra la supuesta cultura “woke” e ideología, tiene como uno de sus objetivos estas profesiones y las universidades que las mantienen.
Es por eso más que significativo que, en esta coyuntura, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y su Facultad de Letras y Ciencias Humanas, apuesten a la creación de la tan ansiada Escuela de Cine y Arte Audiovisual, yendo a contracorriente de esta ofensiva deshumanizante y enemiga de la ilustración académica.
La decana de América es así consecuente con la vocación universalista del saber y el hacer creativo de una casa de estudios superior, y también con el impulso desde hace mucho tiempo a disciplinas como la literatura o el arte entre las carreras universitarias. Tomando en cuenta, además, en su historia reciente hitos como haber tenido uno de los primeros cineclubes universitarios (luego transformado en Cine Arte de San Marcos), la revista de crítica y análisis cinematográfico “Butaca”, y los premios y distinciones obtenidos por los estudiantes sanmarquinos de comunicaciones en los certámenes de cortometrajes universitarios.
No es extraño que las universidades públicas tengan escuelas de cine. Para mencionar solo en la región, se tiene la Escuela Nacional de Artes Cinematográficas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Chile, como parte de la Licenciatura en Artes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en Argentina, la Escuela de Cine y Televisión de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) o de Cine y Multimedia de la Universidad Estatal de Campinas (Unicamp) en Sao Paulo, Brasil. A todas ellas se une ahora San Marcos.
El contar con una Escuela de Cine pública es una de las varias tareas pendientes en la cultura en el país, al igual que la también postergada creación de la Cinemateca Nacional. Tiempo atrás se habló desde el Ministerio de Cultura de constituir una entidad educativa superior de cinematografía, similar a las escuelas de bellas artes, conservatorio o de arte dramático, que desde hace un tiempo tienen el estatus de universidad. La gran interrogante era cómo se financiaría, si las instituciones ya existentes de formación en el área artística afrontan una crónica carencia de recursos.
Por eso, una de las preocupaciones centrales de quienes impulsamos la escuela desde San Marcos fue asegurar la infraestructura necesaria, tanto tecnológica como académica para garantizar una educación de calidad en esta especialidad. Para ello se suscribió un convenio con el Ministerio de Cultura, y se establecen contactos con docentes y egresados de escuelas afines en otras partes del mundo, en especial América Latina.
En una primera etapa lo que se busca propiciar es la formación integral del futuro cineasta, sin desarrollar la especialización en algunos de los oficios cinematográficos, que más adelante se buscará implementar de acuerdo con las necesidades, demandas y posibilidades. La enseñanza cinematográfica debe incidir en las habilidades técnicas en constante transformación, pero también la capacidad creativa, la sensibilización social y el saber humanista propio del quehacer universitario.
La propuesta académica va dirigida a todos, con la limitación inevitable que demanda el aprendizaje en la materia, por estricta meritocracia. Eso incluye a muchos estudiantes provenientes de las distintas regiones del territorio peruano, que es un sello distintivo de San Marcos. Eso no impide, por supuesto, que otras universidades e instituciones de todo el país puedan abrir también sus escuelas de cine, están en su derecho y serán bienvenidas, porque significaría ampliar las posibilidades de acceso para mucho más estudiantes, y que el cine no se limite a quienes tienen recursos para pagarse una escuela privada o viajar al extranjero.
La Escuela de Cine y Arte Audiovisual, ya fue consagrada por la Resolución Rectoral N° 012303-2026-R/UNMSM, y pendiente solo de su aprobación en la Asamblea Universitaria de San Marcos. El cine peruano, en la lucha por la libertad creativa y contra la censura, requiere nuevas voces, y la universidad nacional se hace presente.
* ChristianWienes es docente de la Escuela de Comunicación Social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.
