“Leviticus”, la película que los seguidores de Renovación Medieval deberían ver
Vivir con miedo a tu identidad es una de las situaciones más horribles que viven las personas LGTBIQ+, esta es exponenciada si las condiciones materiales de vida no son las mejores, por ejemplo, ser LGTBIQ+ y pobre, o con discapacidad, o indígena, o afrodescendiente, o migrante, o bajo penas legales de castigo y persecución.
En “Leviticus, ritual de sangre” vemos un ejemplo de lo que es ser LGTBIQ+ y vivir en una sociedad religiosa ultraconservadora, que se mueve bajo designios bíblicos y tradiciones fuertemente arraigadas en el silencio y la opresión a las disidencias. El terror, como la comedia, siempre han sido catalizadores de estos sentimientos de miedo y desasosiego que no se pueden expresar libremente y con los que unx convive hasta que puede escapar de ellos, pero para ello suele pasar mucho tiempo en que se acumulan herramientas (experiencia, independencia económica, un apoyo, un amor, etc.) para lograrlo.

En el caso de “Leviticus”, los que están atravesados por estos miedos son jóvenes gays aún en la secundaria, dependientes de sus padres y con muchísimos temores por la forma en que los han educado. Esa incapacidad hace más difícil su drama.
Formados bajo las normas del Levítico, libro bíblico que indica cómo conservar el camino de la pureza y evitar el pecado a través de determinados rituales que hay que acatar para no ser castigados por dios y acabar en el infierno, los jóvenes que muestran una orientación no heterosexual serán imbuidos en un ritual que los condenará a odiar aquello que aman. La metáfora no puede ser más clara.
La religión, por siglos, desde que se impuso el cristianismo a sangre y fuego por estos lares, ha intentado erradicar la homosexualidad de la sociedad occidental y ha encontrado muchas formas para hacerlo a través del miedo, el desprecio, el juicio, la persecución y la muerte. Las terapias de conversión son una herramienta más de la religión para hacer que las personas LGTBIQ+ odien todo aquello que aman. Esto, llevado a los códigos del terror, se expresa a través de la maldición a la que son sometidos los jóvenes luego de atravesar un ritual de conversión. De ahora en adelante, aquello que aman los buscará para engañarlos, hacerles daño y matarlos. “No podrán ser felices” es el mantra que podemos repetirnos en la cabeza cada vez que vemos a Naim, Ryan y Hunter perseguirse entre ellos para lastimarse.
El director australiano Adrian Chiarella nos muestra cómo se vive una vida homosexual en la adolescencia a través de los solitarios lugares en donde se encuentran los jóvenes para dar rienda a su amor, dentro de casas, detrás de ventanales, tapados por la ropa que se seca en los cordeles, alejados de los adultos y sus reglas, hablando en susurros, con temor a ser vistos, escuchados, atrapados, exhibidos.
Nos hace ver, también, cómo estas terapias de conversión son formas de tortura con el único objetivo de odiarnos a nosotros mismos y odiar todo aquello que pueda hacernos pensar si quiera en tener una vida homosexual. Uno de los mayores miedos de las madres y padres al enterarse de que sus hijos son LGTBIQ+, luego de la violencia, es que se queden solos, pero cómo no quedarse solo en un mundo que te enseña que nadie debe quererte.
Naim, Ryan y Hunter son víctimas de un mundo incapaz de aceptar su diversidad, que solo ve oscuridad y destrucción en donde hay belleza y resolución. Ese mundo, representado por la estrechez de los padres, la complicidad de hermanos y compañeros de la escuela para acrecentar la violencia, el sacerdote-mago y sus seguidores que realizan el ritual, la sumisión del vecindario, el silencio y la falta de reparación del daño que se le inflige a los jóvenes sigue existiendo, quiere volver a gobernarnos y ese es el peor horror.
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Ficha técnica
- Dirección y Guion: Adrian Chiarella
- Año / País: 2026 / Australia
- Duración: 88 minutos
- Distribución: NEON (EE.UU.), Maslow Entertainment (Australia)
- Género: Terror, Romance, Thriller
Reparto Principal
- Joe Bird como Naim
- Stacy Clausen como Ryan
- Mia Wasikowska como la madre de Naim
- Jeremy Blewitt como Hunter
Equipo Técnico
- Música: Jed Kurzel
- Fotografía: Tyson Perkins
- Edición: Nick Fenton
