Nuestra Cancillería, y por ende nuestro país, ha hecho un papelón en el proceso de asilo para el expresidente de Bolivia, Evo Morales, luego del golpe de Estado que se viviera en ese país.

Mientras México le brindaba asilo al exmandatario, en una larga tradición de acogida a perseguidos políticos, el Perú le cerró la posibilidad de aterrizar en sus tierras para recargar gasolina, un mínimo de humanidad, mientras se resguardaba la vida de Morales para que pudiera llegar al país que lo iba a asilar.

Esta negativa originó el momento más dramático del periplo de Morales para salir de Bolivia, en donde ya habían amenazada con matarlo, mientras saqueaban sus casas y las casas de sus exfuncionarios, que también se encontraban refugiados en algunas embajadas.

A pesar de que Gustavo Meza Cuadra, a la cabeza de la Cancillería, permitió en un primer momento que el avión mexicano pueda realizar un sobrevuelo y abastecerse de combustible en nuestro país, que luego partió a las 6:30 pm con destino a Bolivia, y esa decisión era consistente con las obligaciones del Perú con la Convención de Caracas de 1954 sobre Asilo Diplomático, para el regreso se olvidaron de la Convención y prefirieron escuchar al Grupo de Lima, esta organización interesada solo en la situación de Venezuela, hasta que sea derrocado Nicolás Maduro, que es la misión principal por la que se formaron, así como no apoyar a ningún gobierno que tenga políticas de izquierda.

“La ruta que teníamos prevista para retornar era regresar por Lima, salir por aguas internacionales y llegar hasta México”, contó Marcelo Ebrard, canciller mexicano, “pero ya casi por salir, hora de México 7:30 de la noche, el gobierno del Perú, por vía de su Canciller, me comunicó que por valoraciones políticas se suspendía ese permiso para bajar en Lima a recargar combustible y retornar a México, entonces eso fue muy difícil, muy tenso, porque en el aeropuerto en donde estaba Evo morales en ese momento pues ya había una situación difícil por dos razones, primero porque los seguidores o simpatizantes de él estaban en torno el aeropuerto, y al interior del aeropuerto había elementos de las Fueras Armadas de Bolivia, entonces fueron un periodo de los de mayor tensión para nosotros. Finalmente hubo que conseguir un plan B”.

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Las “valoraciones políticas” de Martín Vizcarra pusieron en riesgo la misión de resguardar la vida de Evo Morales, pero, al parecer, el mandatario no estaba enterado de esto, puesto que desmintió la información dada por el canciller mexicano, señalando que “el día de ayer en horas de la mañana, el gobierno de México pidió a través de la Cancillería, autorización para cruzar el espacio aéreo peruano y parar en Lima para cargar combustible. Obviamente -como corresponde- le dimos autorización”.

“(El avión de México) cargo en horas de la mañana combustible y luego partió (rumbo) a Bolivia. Cuando estuvo por llegar a Bolivia -por Puno- tuvo algunos problemas de coordinación con Bolivia y tuvo que regresar el avión de México a Lima y nuevamente le dimos las facilidades”.

“Cuando en horas de la noche se dirigió a Bolivia, el gobierno mexicano informó de que ya de retorno no iba a necesitar recargar (combustible) y se iba directamente. Hoy, en el transcurso de la mañana se le ha dado facilidades para que crucen espacio aéreo peruano y se dirijan a México. Entonces siempre hay las mejores relaciones con México”.

¿Tiene alguna razón México para mentir acerca de cómo se dio el periplo de Morales para llegar a ese país? Pues no.