El 8° Insólito Festival de Cine Fantástico, la mayor vitrina de exhibición de películas del género de terror, fantasía, bizarro, ciencia ficción y más, se inauguró el jueves 23 de octubre y en su programación presenta un panorama del cine peruano que se está haciendo actualmente con esta temática. Muchas de estas obras encuentran en el Insólito el único espacio en donde pueden exhibirse, por lo que la tarea de difusión del Insólito se hace imprescindible para la industria del cine peruano.

En esta ocasión, el Insólito presenta el viernes 24 de octubre desde las 4:30 pm, en el Cineclub de la Universidad de Ciencias y Humanidades (Av. Bolivia 537, Breña), con conversatorio incluido al final de la función, un primer bloque de cortometrajes que participan en la Competencia Peruana, y que tocan temas como la violencia política en el Perú, la violencia de género, los avances tecnológicos y sus problemas éticos, y los temores más profundos de los seres humanos, enmarcados en las claves de la ciencia ficción, el policial, el surrealismo, el expresionismo, el drama y el thriller, varios de ellos de las canteras universitarias de la UNMSM, PUCP, U de Lima y la UCAL, y otros de las regiones del Perú.

Acá les dejamos una reseña de cada uno de ellos.

32309, de Fedor Rivera, es un ejercicio de cine político que recurre a imágenes de archivo y actuales para darnos su visión sobre la nefasta Ley Anticine, la 32309, promovida por Adriana Tudela, de la bancada ultraderechista Avanza País, y secundada por Patricia Juárez, del Fujimorismo, con el fin de frenar y censurar la posibilidad de que el cine peruano toque temas que a la derecha peruana le gustaría narrar a su conveniencia.

Ayahuanco, dormido entre la vida y la muerte, de Salvador Pariona, es una producción ayacuchana hablada en quechua, ambientada en la época del terrorismo, entre los 80 y 90, y ganadora de los estímulos económicos del Ministerio de Cultura. Pariona se acerca a esos tiempos de miedo con algunas claves del cine de género. Un hombre, aquejado de una dolencia indetectable, ve el fantasma de su abuela y luego imágenes que lo angustian debido a un trauma pasado: la pérdida de sus seres queridos a manos de los grupos subversivos y del Estado. Un largo flashback nos lleva a un tiempo en donde la vida no valía nada, para mostrarnos el accionar matonesco de los militares frente a los intentos de los ronderos por parar la violencia de Sendero, una confrontación que dejó en el camino cientos de vidas inocentes perdidas.

Caso Helen, de Luis Gonzales, es una obra de ciencia ficción que toca el tema de la violencia de género. El Estado, debido al incremento de los feminicidios, desarrolla una solución tecnológica, una clonación para la mujer asesinada, llamada “Segunda Mujer”, en donde cada mujer tiene a su disposición un segundo cuerpo clonado, y en caso de una muerte violenta su clon la reemplazará con sus recuerdos intactos. En clave de policial, somos testigos de la sospecha que despierta una mujer por la desaparición de su pareja masculina, luego de asumir su segundo cuerpo. Con una puesta en escena cuidadosa con la temática que toca y muy buenas actuaciones.

La última confesión, de Warren y Cristian Lévano, nos presenta a cinco personas que despiertan encerradas en una habitación. Mientras intentan saber por qué están en esa situación, un personaje, al estilo de Saw, los obliga a participar en un juego macabro del cual dependerá su vida. Si pierden, deben confesar el peor de sus pecados para no morir. Un estudio perverso de la venganza en donde se ponen en cuestión disyuntivas morales, los directores logran crear un ambiente de tensión gracias a su excelente dirección de actores.

El vikario, de Anyela Ramos, se enmarca en un suspenso surrealista, con una paleta en blanco y negro, para mostrarnos los terrores de un joven que ve perjudicada su nota al llevar un curso que no existe; en su intento de arreglar su problema, se ve enfrentado a sus peores pesadillas. En su desesperación, su mente va jugándole malas pasadas hasta el punto de comprometer su vida. La directora muestra su destreza al desarrollar, de una idea pequeña, una película sumamente inquietante.

Ana vs Ana, de Carlos Vattuone, es una obra de ciencia ficción en donde se trata el tema de la clonación de mujeres (como en Caso Helen), en un tono más de drama y de confrontación con un pasado doloroso, en donde un hombre clona constantemente a su expareja por la imposibilidad de olvidarla gracias a los avances tecnológicos. Un deseo que implica un cuestionamiento ético hacia los retos de la ciencia y la libertad de las mujeres, así sean clones.

El duende, de Carlos de la Torre y Jesús Alvarado, es una efectiva historia de uno de los mayores temores de los padres, que nuestros hijos desaparezcan. La obra, de un minuto de duración, nos demuestra que con creatividad se pueden crear buenas e impactantes historias.

Fiebre, de Tomás Orrego, destaca por una consolidada dirección de arte y una lúdica puesta en escena, en donde un joven tiene la enorme necesidad de arrancarse un ojo, pero se ve limitado por el persistente sonido de un teléfono rojo. Una sola locación, una aguerrida actuación del único personaje y un arte que juega con el expresionismo, logran encauzar una interesante tragicomedia.