Jóvenes entre 14 y 24 años fueron quienes más sufrieron el desempleo en pandemia: unos 560 mil de ellos se quedaron sin trabajo. ¿Quién los representa y escucha sus pedidos?

Quizás en enero del año pasado se perdió la oportunidad de ver a una variedad de jóvenes políticos en nuestro actual Congreso: enfrentando las exigencias de sus regiones en plena pandemia. Se optó por continuar con “gente de experiencia” en las curules y las consecuencias las hemos visto a lo largo del año pasado.

La realidad política peruana ha experimentado cambios radicales en el último trimestre del 2020, la joven abogada Natalia Arbildo no ha sido indiferente con lo acontecido e intentará nuevamente llegar al Parlamento representando a Lambayeque. Ella postula con Juntos por el Perú y lleva el número de 3.

Natalia Arbildo, abogada y activista (Imagen: Facebook)

Entrevista

— Hace poco enfrentamos un golpe de Estado parlamentario ¿Qué opina sobre lo ocurrido y cómo cree que puede volver a confiar la población en las y los políticos?

Definitivamente fue un escenario catastrófico. Esta fue una maniobra de la vieja clase política mafiosa que ha gobernado por años nuestro país, una clase política a la que no le importó que el país esté en medio de una crisis, la cual implica la imposibilidad de conseguir una cama UCI o de pagar un balón de oxígeno, una crisis en la que muchos trabajadores peruanos se han quedado en la calle y otros trabajan informalmente; sectores enteros que se han quedado fuera de cualquier política de cuidado por parte del gobierno, como los agricultores ; esta clase política tradicional en vez de atender estas agendas, prefirió armar una estrategia para ahondar aún más la precariedad de nuestro país y no atender los temas urgentes. No podemos dejar de mencionar los asesinatos de Inti y Bryan en el seno de las protestas sociales. Ya van semanas y no hay responsables ni sanciones.

Es claro que, bajo este contexto, los políticos tradicionales se han ganado a pulso el rechazo y el descrédito; sin embargo, no todo está perdido, no nos hemos resignado. Hay un Perú que se levanta firme y harto de los abusos de los mismos de siempre, de las mafias, de quienes utilizan sus escaños en el congreso para sacar tajadas de dinero que se meten en sus bolsillos mientras que aquí dejan abusos laborales, fallecidos, deudas tributarias. Hoy tenemos la oportunidad de poner punto final a una década y construir el Perú del Bicentenario.

— La problemática en el norte del país, específicamente en su región, pasa, entre otros, por temas de contaminación: arsénico en el agua (Pacora). ¿De qué manera trabajará este tema en una eventual presencia suya en el Congreso?

A los lambayecanos nos dicen que para prevenir el coronavirus hay que lavarnos las manos con agua. ¿Pero qué pasa con aquellas personas que no tienen agua? Esa misma agua que hoy en Pacora y Morrope está contaminada con arsénico. Esa misma agua potable que, desde antes de la pandemia, no llegaba al Colegio 10010 de Culpón en José Leonardo Ortiz y tenían que traerla por bidones. Esa misma agua potable que, según SUNASS, no llega a más del 21% de lambayecanos.

De acuerdo a la Federación de Pueblos Jóvenes, de los más de 350 pueblos jóvenes, aproximadamente 100 no cuentan con agua ni desagüe. Es inaceptable que en plena pandemia existan zonas que continúen sin poder acceder al agua. Esta es una agenda prioritaria en Lambayeque que no ha sido atendida.

Pacora lleva 2 años desde que se detectó arsénico en los pozos subterráneos que abastecen el distrito de agua, esta no era para apta para consumo humano y, por si fuera poco, 167 niños tenían presencia del metal tóxico en su sangre. El arsénico causa cáncer, lesiones cutáneas, entre otros.

En razón de ello se deben tomar medidas urgentes como la investigación de las causas de contaminación de agua con arsénico en Pacora, así como asegurar la atención médica y reparación a los niños contaminados con arsénico. Un Congresista debe destrabar, así que se debe asegurar la vigencia de una mesa de diálogo tripartida entre ciudadanos, autoridades locales y regionales y funcionarios de EPSEL. Estas serían mis acciones.

— Juntos por el Perú pide cambiar la Constitución, ¿por qué es necesario hacerlo? ¿Qué aspectos considera usted que deberían eliminarse o modificarse y qué otros, definitivamente y desde su perspectiva, incluir?

Estamos de acuerdo con una Nueva Constitución, a pesar de que sectores conservadores de nuestro país no deseen ni siquiera discutirlo. Es importante revisar la historia. La caída de Vizcarra y la asunción de Sagasti —que representan prácticamente lo mismo— nos pone en un escenario que ha sucedido ya en nuestro país con Valentín Paniagua. Con él se habló de una “transición democrática” luego de una década de dictadura fujimorista, sin embargo, si bien se cambiaron las figuras, no se cambiaron cuestiones de fondo. Se deshicieron de Fujimori, pero no del fujimorismo; no se discutieron cambios en la Constitución.

Sin un nuevo pacto social, será más de lo mismo. Y aquí quiero aprovechar para derribar un mito que abunda mucho estos últimos días y es que hay comentarios que dejan entrever que un cambio de Constitución es un debate que se tiene que dar desde la academia; hasta —pretensiosamente— ciertos sectores pretenden que se tengan maestrías, doctorados y demás para abordar una discusión de cambio de Constitución. Nada más equivocado que eso. Una nueva Constitución no es un debate que deba darse solo desde las oficinas y los libros, sino desde las calles y por ello, se necesitan las miradas de todos los sectores sociales.

El modelo económico de la Constitución del 93, ha permitido la informalidad en este país, las concesiones mineras que generan daño al medio ambiente, los contratos-ley con Odebrecht y el Club de la Construcción, los arbitrajes de Orellana, y muchos otros hechos de corrupción.

— Una derecha dividida por sus intereses particulares y que ha gobernado los últimos 40 años, ha inducido el mensaje de que solo la izquierda podría gobernar si está unida en un solo bloque. A eso se le ha unido el terruqueo a todo lo que pretenda cambiar las reglas de juego. ¿Qué le puede decir a la opinión pública sobre estos temas?

A los sectores progresistas, los grandes poderes le cuestionan absolutamente todo, uno de esos cuestionamientos es que necesariamente debemos ir siempre en un solo bloque. Esa idea no es correcta, la izquierda no tiene por qué ir siempre en un solo bloque; sería un escenario interesante pero no tiene por qué ser un mandato ineludible. Las derechas están representadas en más de 20 partidos que en distintas formas y presentaciones, y vienen saqueando al país sistemáticamente.

Con respecto al terruqueo, tengo claro que esta generación no tendrá temor a esta estrategia trasnochada ejecutada por políticos dinosaurios que se niega a dejar su cuota de poder. En este país llaman terruco a todo aquel que cuestiona lo que está mal y quiere cambios profundos para su país. La Generación del Bicentenario destronará esa herencia fujimorista nefasta y hará política sin miedo

– No es común que mujeres jóvenes lleguen al Congreso, ¿cuáles son las dificultades que ha atravesado y qué espera lograr para las mujeres y la juventud si llega al Congreso?

En el camino de la participación juvenil hay distintas dificultades que giran principalmente en torno a los estereotipos de ser joven. Se piensa equivocadamente que los jóvenes somos inexpertos, lo cual no es una verdad, existimos jóvenes preparados y valientes para asumir cargos de representación popular.

Cuando decidí hacer política y empezar a militar en un partido, entendí que para escalar a un cargo de representación iba a ser mucho más complicado. Para muchas personas es difícil ceder la posta, sin antes cuestionar las habilidades o capacidades de los jóvenes. Se nos cuestiona absolutamente todo: la experiencia, el temple, la actitud, etc. Para muchos partidos, vender el discurso de juventud es bastante rentable de cara a los medios de comunicación y a la opinión pública, sin embargo, son pocos los partidos que realmente se compran el pleito de bregar por una verdadera renovación política dentro de sus filas. Por eso, la participación de los jóvenes mujeres preparadas en un proceso electoral representa un avance, porque se entiende que han tenido que superar distintas barreras para acceder a ello.

De llegar al Congreso, una de mis prioridades será la agenda joven. Para nadie es novedad que nosotros somos producto de una educación precaria, mercantilizada; esto con el aval de una clase política que aplaude y es partícipe del lucro con la educación. Los jóvenes estamos pasando tiempos duros; todos sabemos que por más que estudiemos, muchas veces no podemos conseguir un empleo digno porque no hay oportunidades de trabajo o si consigues trabajo, es con condiciones poco óptimas que impiden nuestro desarrollo.

La clase política no está asegurando el desarrollo de los jóvenes y debería hacerlo. Una muestra de la situación de postergación son las muertes de Inti Sotelo, Bryan Pintado, Jorge Muñoz; todos jóvenes que han sido asesinados por protestar por sus derechos, y que, a pesar del tiempo transcurrido, aún no existen responsables, ni sanciones ni reparaciones. Nuestro país por un lado celebra a esta generación y por otro lado deja sus muertes en la impunidad.

Nunca más dejaremos que nos digan que nuestra generación no está preparada para asumir responsabilidades, porque tenemos que recordarles siempre que fuimos nosotros quienes nos bajamos a la “Ley Pulpín” y a Merino. En este contexto, necesitamos políticos del Bicentenario, jóvenes que visibilicen las demandas de esta generación: Nuevos políticos para una nueva generación.