• Lideresas impulsan biohuertos comunitarios para enfrentar la crisis alimentaria

Mientras en la campaña rumbo a las Elecciones Generales 2026, la agenda principal de las diversas agrupaciones políticas gira entorno a la inseguridad ciudadana y la corrupción, una crisis igual de urgente permanece fuera del debate político: la inseguridad alimentaria. En Lima Sur, miles de familias enfrentan dificultades para acceder a alimentos saludables y suficientes, en un contexto de crisis climática, ambiental y precariedad urbana que agrava la situación día a día.

Frente a este panorama, organizaciones sociales y redes de lideresas impulsan la agricultura urbana como respuesta concreta: Biohuertos comunitarios y familiares están transformando espacios abandonados o subutilizados en áreas verdes productivas, generan alimentos frescos y saludables, cuidan el medio ambiente y fortalecen de la organización comunitaria.

Experiencias que ya están cambiando la vida en las comunidades de Lima Sur

En Villa María del Triunfo, las comunidades de zonas altas periurbanas, como el A.H. Ampliación Comité Cerro Centinela, el A.H. 8 de diciembre y el A.H. Quebrada Alta de Paraíso, se han organizado para crear biohuertos que proveen hortalizas frescas y funcionan como pulmones verdes, ante la falta de parques públicos en estas áreas que no suelen ser una prioridad en la planificación urbana. En Villa El Salvador, en menos de cuatro meses, vecinas y vecinos del A.H. Sector 9 Grupo 3A han transformado un espacio abandonado que era objeto de desmontes y daños por personas ajenas a la comunidad en un biohuerto, llegando a producir 50 kilos de hortalizas entre berenjenas, rabanitos, beterragas y otros. En San Juan de Miraflores, el biohuerto del Parque Orquídeas de la Fortaleza ha logrado producir 90 kilos de hortalizas de frutos y de hojas, a través del cultivo de variedades, con uso sostenible del agua.

Estas experiencias aportan alimentos, reducen gastos familiares, mejoran la dieta diaria, fortalecen la salud mental, recuperan espacios críticos con árboles y camas de cultivo, incluso en suelos rocosos o arenosos donde se pensaría que no se puede sembrar. Además, aportan a la sostenibilidad ambiental mediante el uso eficiente del agua, tecnologías de pircas, compostaje, el fortalecimiento del manejo fitosanitario sin químicos dañinos, además de promover ciudadanía ambiental en Lima Sur.

Liderazgos que inciden y abren camino

Lideresas y líderes locales han demostrado también su capacidad de organización, articulación y liderazgo. Organizaciones como la Red de Lideresas por la Acción Climática de Villa María del Triunfo (REDLAC), la Asociación de Redes Ambientales de Villa El Salvador (REDAVES), el Colectivo de Mujeres Trabajando frente al Cambio Climático de San Juan de Miraflores (COMUTRAFRECC) y la Red de Agricultores/as Ecológicos Huertos en Línea, entre otros, vienen logrando producción saludable, cosecha de semillas, participación comunitaria intergeneracional, liderazgo de las mujeres y emprendimientos agroecológicos, entre otras, que benefician aproximadamente a más de 300 familias.

Reconociendo el impacto de estas experiencias en sus comunidades, estas organizaciones sociales han presentado proyectos de ordenanza a los gobiernos locales, logrando la aprobación y manteniendo la vigilancia de las normas en San Juan de Miraflores (Ordenanza N.° 492-MSJM) y Villa María del Triunfo (Ordenanza N.° 392-MVMT); hoy mantienen la vigilancia ciudadana para su implementación y trabajan por su extensión al distrito de Villa El Salvador. La sociedad civil organizada demanda políticas públicas que fortalezcan la agricultura urbana, promoviendo ferias agroecológicas, asegurando acceso sostenible al agua, brindando asistencia técnica agroecológica y orgánica, promoviendo infraestructura, consolidando la cadena de valor agroecológica y fomentando la participación ciudadana, entre otras medidas. Estos reclamos buscan consolidar las experiencias y ampliarlas en estrategias sostenibles que beneficien a toda la comunidad.

La alimentación es un derecho y la agricultura urbana agroecológica ya contribuye a garantizarlo, por lo que se requiere que el Estado asuma su parte consolidando y replicando estas experiencias como una estrategia frente al hambre y a favor de un ambiente saludable en Lima Sur.

DATOS:

  • En el Perú, el 51% de los hogares vive algún nivel de inseguridad alimentaria (FAO, 2023) y solo el 13,6% de la población consume frutas y verduras en la cantidad recomendada por la Organización Mundial de la Salud (400 gramos diarios). La seguridad alimentaria no se limita a ingerir tres comidas al día. Implica acceder de manera estable a alimentos frescos, nutritivos y no toxico. Hoy ese derecho está en riesgo.
  • El cambio climático impacta directamente la producción de alimentos y su suministro. El Perú, responsable de apenas el 0,4% de las emisiones globales, es uno de los países más vulnerables del mundo y ha perdido más del 53% de sus glaciares en los últimos 50 años, comprometiendo la disponibilidad futura de agua para consumo y agricultura (INAIGEM, 2023). Fenómenos recientes como el ciclón Yaku en 2023 arrasaron 25 mil hectáreas de cultivos y generaron pérdidas estimadas en 4 mil millones de dólares (El País, marzo 2023). El Fenómeno del Niño 2015-2016 dejó pérdidas por 3.700 millones de dólares y elevó la probabilidad de pobreza en las zonas afectadas. Las lluvias intensas y desbordes recientes afectaron 18.468 hectáreas de cultivo en distintas regiones (Conveagro, 2025).
  • Lima Metropolitana, por su alta dependencia de alimentos producidos en otras regiones (98%) y la vulnerabilidad de su infraestructura vial (89% frente a lluvias intensas), está especialmente expuesta (FAO, CESAL & Ecosad, 2024; La Mula.pe, 2019). No es casualidad que el 66,9% de la población limeña identifique la falta de agua y alimentos como su principal preocupación frente al cambio climático (Lima Cómo Vamos, 2025).
  • En consecuencia, con la pérdida o daño de cosechas debido a fenómenos climáticos, los precios suben, y el impacto golpea con mayor fuerza a los hogares de menores ingresos. Según el BCRP (2023), ante esta alza, las familias más vulnerables destinan hasta la mitad de todos sus gastos solo para cubrir alimentos básicos. Además, muchas familias se ven obligadas a saltarse comidas. En San Juan de Miraflores, hasta un 47% de familias en asentamientos humanos dejó de consumir alguna comida diaria desde la pandemia por falta de alimentos; las mujeres son las más afectadas, con un 50,47% frente al 35,08% de los hombres (FOVIDA, 2023).
  • El riesgo no se limita a la cantidad de alimentos, sino también a su seguridad y calidad. Estudios recientes en supermercados de Lima y Callao detectaron pesticidas prohibidos en frutas y verduras, y revelaron que más del 60% de los productos analizados no eran aptos para el consumo humano (Salud con Lupa, 2025). Garantizar alimentos inocuos se vuelve, entonces, un componente central de la seguridad alimentaria y de la protección de la salud.