Luego del asesinato de Paul Flores, cantante del grupo de cumbia Armonía 10, y la consecuente convocatoria a una marcha por la paz para el 21 de marzo, que podía servir de acicate para que Lima se movilizara en contra del gobierno de Boluarte, el Fujimorismo tendió sus redes para hacer caer en una trampa a diversos artistas.
Un mensaje de WhatsApp, enviado un día antes de la marcha, revelaba la estrategia de Patricia Juárez, actual vicepresidenta del Congreso, y quien está prácticamente reescribiendo la Constitución del 93 a favor de sus intereses partidarios. En este, Abel Santiago, del equipo de Juárez, servía como intermediario para convocar a una reunión en persona a diversos cantantes con el director de la Dirincri, Marco Conde Cuéllar, en el despacho de la congresista, quien fungiría de oficiosa moderadora del evento.
Asimismo, en este mensaje ofrecían sus buenos servicios para que «sus denuncias sean escuchadas más rápidas en la Dirincri», es decir que, a diferencia de cualquier ciudadano común y corriente, que no tiene ninguna posibilidad de poder sentarse frente a frente con el director de la policía, porque son ninguneados y carecen de derechos, los cantantes sí tendrían esa facilidad porque la congresista Juárez lo conseguiría usando su influencia.
Eso, en el Perú y en la China, se llama tráfico de influencias y es un delito, pero al fujimorismo no le importa, porque saben que así se compran y se venden conciencias, a través de lo que ellos consideran «favores». A esto, orgullosamente, se prestó el general PNP Conde, pues desde sus redes no dudaron en publicar fotos de la reunión.
📝 En una mesa de trabajo, el general PNP Marco Conde Cuellar, director #Dirincri y la primera vicepresidenta del @congresoperu, Patricia Juárez, se reunieron con representantes del gremio musical para coordinar acciones efectivas para prevenir y erradicar las extorsiones. pic.twitter.com/J9aEb7MchO
— Dirección de Investigación Criminal (@DirincriPNP) March 22, 2025
Pero la verdadera intención de esta reunión no era ayudar a los artistas a que puedan trabajar con mayor seguridad, y sin morir en el intento, sino despotenciar la marcha que se avecinaba y que se sospechaba que sería masiva, como lo terminó siendo. Así, sin «ninguna» intención de boicotear la marcha del 21, los artistas que la habían convocado sacaron publicidad en sus redes cambiando la propuesta de forma totalmente «espontánea», animando a una protesta virtual y a marchar la semana siguiente, porque la marcha se había «politizado», lo que no sabíamos, hasta que Yahaira Plasencia decidió revelar las intenciones de Juárez, es que esto había sido tramado en el Congreso.
Después del evidente rechazo y el consiguiente cuestionamiento a los cantantes por «venderse» al fujimorismo, retrocedieron y volvieron a anunciar que marcharían el viernes 21, como así sucedió. Ojalá esto les sirva para no volver a ser tan ingenuos, darse cuenta rápidamente de las «viejas» tretas para anular la protesta y dividir, y no caigan nuevamente atrapados en las telarañas de algunos partidos, esos sí los verdaderos delincuentes.