A pesar de que hace una semana el fujimorismo rechazó el proyecto de ley de adelanto de elecciones generales, hoy, en conferencia de prensa pidieron renunciar todos, es decir, ellos y el presidente.

Al parecer, los excongresistas fujimoristas y sus aliados aún no se dan cuenta de que ya no son congresistas, y están pensando en una renuncia de lo que no tienen, es decir, de un puesto público que ya no existe más para ellos.

Sueña extraño también que le pidan renunciar al presidente Martín Vizcarra cuando anuncia a diestra y siniestra que hay un golpe de Estado en el Perú, a manos del Ejecutivo. Si hay un golpe de Estado, hay un dictador y los dictadores no renuncian, son derrocados.

Para el fujimorismo es conveniente en estos momentos reconocer a Vizcarra como presidente, a pesar de que nombraron a otra presidenta, salvavidas que se desinfló pronto, porque sino no les resulta el pedido de renuncia, porque ¿ante quién estarían renunciando?

Vizcarra, evidentemente, no les va a hacer caso, porque hace rato están renunciados, lo hicieron cuando decidieron votar por un miembro del Tribunal Constitucional trucho. Gonzalo Ortiz de Zevallos se convirtió en su talón de Aquiles. El intento por introducirlo a como dé lugar en el órgano de control del Estado de derecho para beneficiar sus intereses, trajo abajo al fujiaprismo.

No hay marcha atrás.